A Practical Look at the First Week
La primera semana de un proyecto de identidad visual no se parece a un tablero de ideas. Se parece más a una mesa de trabajo con recortes, muestras de color y una lista de decisiones que hay que tomar antes de que el equipo pierda tiempo en direcciones que no van a ninguna parte. En Matt Kane Studio hemos aprendido que esos primeros cinco días definen el tono de todo lo que viene después.
El lunes suele ser de escucha. Nos sentamos con quien encarga el proyecto y revisamos qué existe ya: logotipos viejos, manuales a medias, publicaciones en redes, piezas impresas que nadie recuerda quién aprobó. No buscamos lo que falta, buscamos lo que se puede conservar. Muchas veces hay un gesto gráfico, un color o una tipografía que ya funciona y que solo necesita orden.
El martes y el miércoles son de bocetos rápidos. No presentamos nada al cliente todavía. Trabajamos en papel, en pantalla, en lo que haga falta, pero sin pulir. La idea es acumular opciones y descartar sin drama. En esta etapa es normal que aparezcan tres o cuatro caminos distintos y que solo uno sobreviva. Los demás no se tiran: se archivan porque a veces vuelven en una segunda fase o en un proyecto futuro.
El jueves hacemos una pausa deliberada. No tocamos el proyecto. Es una regla que nos hemos impuesto después de varios tropiezos. Volver al viernes con los ojos frescos permite ver qué propuesta tiene fuerza real y cuál solo funcionaba porque estábamos cansados. Es un filtro barato y muy efectivo.
El viernes cerramos la semana con una primera selección. No es una entrega final, es un punto de partida. Presentamos dos o tres direcciones con suficiente contexto para que el cliente pueda reaccionar: qué problema resuelve cada una, qué implica en producción, qué tan lejos está de lo que ya existe. La conversación de ese día suele ser la más útil de todo el proyecto.
Lo que no cabe en la primera semana: sistemas completos, guías de uso, aplicaciones en todos los formatos. Eso viene después. Intentar resolverlo todo en cinco días solo produce documentos que nadie va a leer. Preferimos avanzar por capas y dejar que la identidad se asiente con el uso.
Si algo hemos aprendido en proyectos como los de Casa Mutante o Revista Umbral es que la primera semana no se trata de acertar, se trata de encuadrar bien el problema. El resto del trabajo es consecuencia de esa decisión inicial.